Sábado, 5.48 hrs. Hace unas horas tomé mi bicicleta y fui a ver el graffiti. Estaba cansado, un zumbido constante en mis orejas lo empeoraba. Si me quedasen días de vacaciones no dudaría en tomarlas, pero los gasté todos en las dos cortas semanas siguientes a Esa noche.
En fin, estuve al menos 30 minutos mirando la muralla con atención. Las figuras distorsionadas de personas que luchaban unas con otras se confundían con animales en una crítica a la violencia policiaca. Las palabras "no más" resaltaban, y pese a que el mensaje era uno de paz no me inspiraba tranquilidad alguna. Ahí fue cuando súbitamente comprendí la realidad del mensaje, ¡No era uno de paz!, si uno se fijaba podían distinguirse marcas en los brazos de algunos de los "animales-personas" de los extremos. Más aún, no todos tenían la misma marca, la marca de los de la izquierda extrañamente me recordaba a la criatura que asesinó a Juan mientras que la marca de los de la derecha me producía una fuerte incomodidad, pero no me evocaba concepto alguno. ¿Saben? Eso no es lo perturbante. Las personas del medio que eran despedazadas no tenían marca alguna, eran personas normales. "No más", ¡¿No más qué?!. Mi cabeza daba vueltas y el zumbido era cada vez más fuerte, caí al piso.
Cuando desperté estaba transpirando y mi cabeza me dolía, aunque no tanto por lo que partí lo más rápido posible hacia mi casa, debo haberme desmayado un par de horas considerable y debiese agradecer que no me pasó nada mientras estaba ahí tirado.
Iré a dormir.
En fin, estuve al menos 30 minutos mirando la muralla con atención. Las figuras distorsionadas de personas que luchaban unas con otras se confundían con animales en una crítica a la violencia policiaca. Las palabras "no más" resaltaban, y pese a que el mensaje era uno de paz no me inspiraba tranquilidad alguna. Ahí fue cuando súbitamente comprendí la realidad del mensaje, ¡No era uno de paz!, si uno se fijaba podían distinguirse marcas en los brazos de algunos de los "animales-personas" de los extremos. Más aún, no todos tenían la misma marca, la marca de los de la izquierda extrañamente me recordaba a la criatura que asesinó a Juan mientras que la marca de los de la derecha me producía una fuerte incomodidad, pero no me evocaba concepto alguno. ¿Saben? Eso no es lo perturbante. Las personas del medio que eran despedazadas no tenían marca alguna, eran personas normales. "No más", ¡¿No más qué?!. Mi cabeza daba vueltas y el zumbido era cada vez más fuerte, caí al piso.
Cuando desperté estaba transpirando y mi cabeza me dolía, aunque no tanto por lo que partí lo más rápido posible hacia mi casa, debo haberme desmayado un par de horas considerable y debiese agradecer que no me pasó nada mientras estaba ahí tirado.
Iré a dormir.
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